Un día mi papá comenzó su migración.
Cruzó los brazos y se quedó dormido.
Lo enterramos al amanecer junto a los huesos
de la abuela Galdina que migró años antes.
No me ha escrito. No ha llamado. Se fue. Solamente se fue.
Octavio Flores
Publicar un comentario
No hay comentarios:
Publicar un comentario